Reseña de Susannah Tarbush: La caña de bambú, de Saud Alsanousi

La caña de bambú, de Saud Alsanousi,
Traducción al inglés de Jonathan Wright
Doha/Londres, abril 2015
ISBN: 9789927101779, hbk, 370 págs.

Dos familias muy diferentes

Cuando en 2013 el novelista y periodista Saud Alsanousi ganó el Premio Internacional de Ficción Árabe (conocido como el IPAF, acrónimo de International Prize for Arabic Fiction) por su novela Saaq al-Bamboo (La caña de bambú), se convirtió en el primer -y, de momento, el único- autor kuwaití galardonado con este premio; al tener por entonces 31 años, pasó también a ser el más joven. La novela ofrece una mirada contundente sobre una cuestión particularmente sensible para Kuwait y otros estados del Golfo: las relaciones entre la población local y la gran cantidad de trabajadores

Saud Alsanousi

migrantes, que a menudo deben soportar duras condiciones de vida.
José, el narrador en primera persona en La caña de bambú, nació fruto del corto y secreto matrimonio entre una criada filipina, Josephine Mendoza, y el escritor y periodista Rashid al-Tarouf. En una novela dentro de la novela, José escribe sobre la búsqueda de su identidad, primero en Filipinas, donde ha vivido separado de un padre a quien no ha visto desde que era bebé, y más tarde en Kuwait, a donde regresa a los 17 años.
Antes de ser galardonado con el IPAF, Alsanousi ya era una prominente estrella literaria. En 2012 la edición original en árabe de la novela se llevó el Premio Estatal de las Letras de Kuwait, y su primera novela, Siyin al-Maraya (El prisionero de los espejos) ganó en 2010 el Premio Laila al-Othman de novela y relato corto por escritores jóvenes; un fragmento de la misma, traducido al inglés por Sophia Vasalou, apareció en el especial sobre Literatura de Ficción de Kuwait del número 47 de Banipal (edición en inglés).
En la edición de julio de 2011 del concurso Relatos en directo, coorganizado por la revista Al-Arabi y la BBC Árabe, su relato El bonsai y el anciano quedó en primer lugar.
La importancia de la escritura es un tema recurrente en La caña de bambú. El nombre de José se debe al héroe nacional filipino del s. XIX, el escritor y doctor José Rizal. Cada una de las seis partes de la novela está encabezada por una de las inspiradoras citas de Rizal.
En Kuwait a José lo llaman Isa, en honor a su abuelo paterno, fallecido hace tiempo. En Filipinas, es “el árabe”; en Kuwait, “el filipino”. Su aspecto es filipino; José dice que no parece árabe para nada. Se compara a sí mismo con un bambú, una planta que no pertenece a ningún sitio concreto. “Puedes cortar un trozo de la caña y plantarlo sin raíces en cualquier pedazo de tierra. En poco tiempo, de la caña brotan nuevas raíces que empiezan a crecer en el nuevo terreno, sin pasado ni memoria”.
El don para relatar de Alsanousi ilumina su intricada y apasionante saga de tres generaciones de dos familias muy diferentes: una pobre, los Mendoza en Manila, y una bien estante, los al-Tarouf en Kuwait. El autor se adentra en la sensibilidad poética del joven narrador, haciendo que su prosa sea fresca e inmediata. La obra fue traducida a un inglés pulcro y nítido por Jonathan Wright, que en 2013 había obtenido el Premio Saif Ghobash Banipal de Traducción de Literatura Árabe.
Alsanousi evoca con fuerza lugares y atmósferas, y crea toda una gama de personajes bien delineados. José vive experiencias espirituales trascendentes y se mueve entre lugares de culto cristianos, budistas y musulmanes. Dada la atracción que siente por la meditación, se pregunta: “¿podría ser budista sin saberlo?”.
Paralelamente, alberga un sentimiento de culpa por un secreto de la infancia relacionado con el casi ahogamiento de su hermanastro Adrian, accidente que le provocó un daño cerebral.
La familia de Josephine, encabezada por su brutal padre Mendoza, vive en una parcela en la ciudad de Valenzuela, al norte de Manila. José ama ese terruño, con sus mangos, papayas y demás árboles frutales, el croar de sus ranas y el zumbido de sus insectos; y el olor de su tierra. Se siente, pues, devastado cuando su abuelo lo echa a perder al permitir la construcción de una repetidora en ese lugar a cambio de un alquiler.
Mendoza es adicto a las apuestas en las peleas de los gallos que él cría, y su mujer está enferma. La hermana mayor de Josephine, Aida, es la única que trae el pan en casa, y sus padres la fuerzan a trabajar como chica de alterne en un bar y a prostituirse. Con la intención de que Josephine se libre de ser una trabajadora sexual, Aida la ayuda a viajar a Kuwait, donde trabajará como criada para Ganima, una viuda estricta y neurótica de unos 50 años. Ganima, una mujer sumamente supersticiosa, considera un mal augurio que la llegada de Josephine a Kuwait coincida con un ataque bomba cercano al convoy del emir. Pero, si bien Ganima y sus dos hijas mayores tratan mal a Josephine, su hijo Rashid le brinda amabilidad, simpatía y charlas nocturnas sobre libros, escritura y política en su estudio. Josephine se enamora de él, pero rechaza sus proposiciones sexuales, alegando: “Señor, abandoné mi país para librarme de cosas como esas”.

la portada original obra editada en arabe

Rashid sugiere que se casen de forma secreta y, tras las formalidades, una noche consuman el matrimonio a bordo de una barca. Cuando el embarazo de Josephine se vuelve evidente y Rashid admite ser el padre, Ganima los echa de la casa por temor a que el escándalo arruine los planes de boda de sus hijas.
Rashid está seguro de que, una vez nazca la criatura, su madre lo aceptará; sin embargo, aunque al inicio parece enternecida con la llegada del recién nacido Isa, su corazón se endurece y le pide a Rashid de no volver a traerlo nunca más.
Poco después, uno de los mejores amigos de Rashid muere de un ataque al corazón siendo víctima de un secuestro en un avión, y Ganima lo achaca a la “maldición” de Josephine. Y el bebé, esa “cosa horrible”, es también una maldición como su madre. Rashid envía a Josephine e Isa a Manila. Escribe a Josephine para comunicarle que se ha llevado a cabo su divorcio, pero que promete seguir enviándole dinero y llevar a Isa a Kuwait “cuando llegue el momento oportuno”. Tras la invasión y ocupación iraquí de Kuwait en 1990 y la Guerra del Golfo en 1991, las cartas y el dinero de Rashid se esfuman; será solo cuando Josephine conozca al escritor kuwaití Ismail Fahd Ismail, por entonces residente en Filipinas, que averiguará que Rashid había sido un miembro de la resistencia a la ocupación iraquí y que había sido capturado.
José pierde toda esperanza de trasladarse a Kuwait, y lucha por forjarse una vida independiente de su intimidante abuelo. Aprende a hacer masajes tradicionales chinos y empieza a trabajar en un turístico hotel en la isla de Boracay. En la playa se hace amigo de un jaranero grupo de hombres kuwaitíes a quienes llama “los locos”. Se reencontrará con ellos de nuevo en Kuwait por casualidad.
José viaja a Kuwait a los 17 años, después de que Gassán, un íntimo amigo de Rashid, habla por teléfono con Josephine para comunicarle que han encontrado los restos de Rashid en una fosa común y que han sido devueltos a la familia al-Tarouf. Gassán había prometio a Rashid que, si algo le ocurriera, traería a José a Kuwait.
En Kuwait, José, ahora Isa, se enfrenta a diversas dificultades y a la humillación mientras trata de encontrar un lugar en el seno de la familia al-Tarouf. Cuando se instala en su casa, tiene que comer con el personal de servicio. Ganima y sus dos hijas mayores -ahora ya casadas- temen que su presencia provoque un escándalo; pero la joven tía Hind, una activista pro derechos humanos todavía soltera, se muestra más acogedora.
José logra un cierto acercamiento pasajero hacia su abuela gracias al esmero de sus dotes de masajista en sus piernas doloridas.
A través de las experiencias de Isa, Alsanousi examina numerosos aspectos de la sociedad kuwaití: el choque entre la libertad personal y el honor de la familia; la discriminación racial y de clases; el sufrimiento de la comunidad apátrida de los bidún, los derechos de la mujer; y las consecuencias de la ocupación iraquí entre 1990 y 1991 y de la guerra.
El miembro de los al-Tarouf que mejor acepta a José es su hermanastra Jaula, de 16 años, que vive en casa de su abuela. A menudo lee la inacabada novela del fallecido padre de ambos, e insiste a José para que escriba. Este sigue su consejo y escribe en filipino un texto que traducirá al árabe su amigo filipino y musulmán Ibrahim Salam, con quien había convivido en Kuwait por un tiempo. El resultado es la exquisita novela dentro de la novela que es La caña de bambú.

 

Jonathan Wright gana el Premio Saif Ghobash Banipal de Traducción de Literatura Árabe 2016 por su traducción de la novela La caña de bambú

 

 

El informe del jurado

“La decisión del jurado fue unánime en otorgar el premio de este año a Jonathan Wright por su traducción de la novela de Saud Alsanousi, La caña de bambú.
“La caña de bambú es una obra audaz que examina de forma crítica pero objetiva el fenómeno de los trabajadores migrantes en los países árabes del Golfo. La novela hace un repaso a cuestiones raciales, religiosas e identitarias a través de la vida de un muchacho medio filipino medio kuwaití, que deja atrás su vida en una zona empobrecida de Filipinas para regresar a la patria paterna, Kuwait -un paraíso, como su madre filipina se lo ha descrito desde su niñez. A la obra en árabe ya se le había otorgado el IPAF en 2013, y el jurado encomió el libro de la misma manera que el jurado del IPAF, pues combina una atrevida elección de tema con una estructura literaria densa al tiempo que sutil; aborda, además, de manera sensible y comedida, un tema con una fuerte carga emotiva.
“El jurado cuestionó la omisión, en la edición en inglés, de la ‘página del segundo título’ presente en la edición en árabe, que aportaba una vuelta de tuerca más a la estructura original, cuestión esta que, sin embargo, no tuvo mayores repercusiones sobre la calidad de la traducción en sí.
La exquisita versión en inglés de Jonathan Wright hace justicia al original, pues exhibe una solidez en la pluma que captura totalmente el espíritu de la versión en árabe. Aunque el particular contexto cultural de la obra resultará extraño a muchos lectores no arabófonos, las ganas de leer que provoca la traducción de Wright le inyectan un reclamo universal, hasta el punto que resulta no sentirse conmovido por el dilema del narrador -con su doble identidad de Isa y José-, quien trata de ir asimilando la realidad de la vida en Kuwait.