El lugar, a la luz del recuerdo, poema de Widad Nabi

Widad Nabi © Heike Steinweg

Traducción de

Carmen Ruiz Bravo-Villasante

 

1

Pena.
Visitar en sueños las ruinas de tu casa
y volver sin que el polvo se cuele por tus dedos
y se pegue a tus manos.

2

Delicadeza.
Regar las flores mustias
del vecino jardín
porque las flores de tu casa han muerto
secas, bajo el bombardeo.

3

Distancia.
Una geografía dominante
separa dos ciudades, miles
de millas de distancia.
En una dejaste la ropa tendida
y en la otra tiendes la mano al aire.

4

La mano suspendida sobre la aldaba
de tu antigua casa.
¿Y quién le dirá ahora
que «las casas ya no son de quienes las dejaron?»

5

Solo el agua
sabe por qué lloran las flores
en los felices balcones de las casas
que dejamos atrás.

6

Camino hacia tu nueva casa
hay una larga calle de nostalgia
que vas a recorrer perpetuamente.

7

Tú tocas el duro metal
del autobús, aquí,
y brota un narciso
en el pomo de hierro
de la puerta de tu casa, allá.
Así son de leales los hogares
con los dueños que las abandonan.

8

Te despiertas por la noche en medio
del sueño.
El grifo sigue goteando
en tu antigua cocina.
9

La vida cambiará,
y te darán una vivienda nueva,
pero tu espíritu seguirá, como un lobo,
aullando cada noche
en la escalera de tu antigua casa.

10

Tras la vieja ventana
tu figura, mirando cómo cae el agua.
Llora el haya, empapada,
y nadie se da cuenta.

11

La oscuridad
se extiende por las casas abandonadas
como hierba de abril.
Sin embargo, al lugar lo ilumina el recuerdo.

 

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