Reseña de Clare Roberts: El reloj de Bagdad, de Shahad Al Rawi

Shahad Al Rawi, The Baghdad Clock
(El reloj de Bagdad) (Oneworld, 2018,
ISBN 9781786074867), traducción de Luke Leafgren

 

Creciendo con guerra, sanciones y más guerra

De las seis obras finalistas al Premio Internacional de Ficción Árabe de este año, una en particular se ha convertido en un foco de debate. A pesar de que la edición original en árabe pasó rápidamente a ser un éxito de ventas y de que se reimprimió varias veces escasos meses después de su primera publicación, muchos se apresuraron en tildar la primera novela de Shahad Al Rawi, The Baghdad Clock (en adelante, El reloj de Bagdad), de romance adolescente y de débil intento de realismo mágico por parte de una escritora joven. Esta lectora, sin embargo, opina que tales opiniones son en su mayor parte injustificadas. Probablemente, en el mundo árabe la opinión de críticos y fans sobre el mérito literario de la novela esté polarizado, pero no podemos pasar por alto el hecho de que la novela está haciendo que la gente lea; por otro lado, la traducción de Luke Leafgren permite al público anglófono ser partícipe del debate en cuestión.

 

Shahad Al Rawi

La novela de Shahad Al Rawi describe con colorido detalle el barrio de Bagdad en el que crece su joven protagonista durante el período comprendido entre la Primera Guerra del Golfo y el presente. Desplegándose bajo la sombra de la icónica torre del reloj de Bagdad, esta imaginativa joven -que crece con la guerra en su infancia, sanciones en su adolescencia y todavía más guerra como adulta joven- trata de asumir cómo el mundo exterior está cambiando todo lo que conoce y ama. Las sanciones occidentales afectan a todos los aspectos de la vida cotidiana y cada vez repercuten más a las familias del vecindario que, una a una, toman la desgarradora decisión de abandonar el país. Aparecen misteriosos adivinos que advierten a los personajes sobre su futuro si permanecen en Bagdad. A medida que el vecindario se vacía gradualmente y la protagonista y su mejor amiga, Nadia, crecen, aquella transporta al lector, mediante un ejercicio agridulce basado en recuerdo deliberado y minucioso, por sus calles e historias.
Muchas de las preguntas retóricas planteadas por la joven protagonista revelan su ira hacia el mundo exterior debido al dolor que este ha infligido a su país. “¿Qué significa la civilización cuando matamos de hambre a niños y adultos y luego les lanzamos misiles? ¿Qué significado tiene el progreso para la humanidad si sigue inventando formas cada vez más horribles de aniquilación mutua?”, pregunta. Su patio de recreo es el campo de batalla de las potencias mundiales; sus palabras “así es como juegan los asediados” transmiten resignación y desafío. Estas no son las palabras de una joven ingenua, y comentarios atrevidos como este revelan más profundidad de la que reconocen muchos de los críticos de Al Rawi.

la portada original obra editada en arabe

Cierto es que no todos los recursos literarios que Al Rawi emplea en esta novela son del todo exitosos. La historia fluye, pero existe toda una serie de acontecimientos en la trama así como algunas reflexiones -en particular las relacionadas con las aventuras románticas de la protagonista- que la autora representa torpemente y en ocasiones incluso terminan por convertirse en obstáculos narrativos. Con ello, probablemente el recurso más desafortunado, por el escaso valor que aporta a la obra, sea la alusión de Al Rawi a otras obras del realismo mágico, como por ejemplo Cien años de soledad.
Dicho esto, es difícil no dejarse seducir por el sentido de asombro infantil que se infunde a lo largo de la novela, y sus muchas agudas observaciones sobre la naturaleza humana y la vida en Bagdad vistas a través de los ojos de una niña. La novela es un testimonio de las muchas personas que, estando hoy día dispersos, en algún momento habrían conformado tal vecindario, así como de sus amables actos de bondad, gracia y amor recíproco relatados por una joven protagonista notablemente perceptiva y los amigos de esta. La novela ofrece un vívido mosaico de personajes, características, olores, sonidos y canciones, todos ellos elementos en riesgo de ser olvidados para siempre, ahora que tantos bagdadíes han tenido que establecerse en otros lugares.