Tuesday, March 5, 2024

Mi sangre está contaminada de amor Poemas de Yaser El-Zayat

Pon mi cadáver en tu bolsillo, amigo mío, sálvame para que el llanto se convierta en tu lecho, pon mis sueños en tu bolso, esposa mía, embellécelos cuando mi existencia se convierta en tu tumba y sácame de tus uñas, amiga mía, arrójame en la ambulancia para que se regulen los latidos de tu corazón. ¡País mío! No ha pasado nada, no ha pasado nada. Continúa masticando el humo, los festivales y las cárceles. Yo soy feliz aquí, feliz en mi tumba divina, esta tumba mía a la que llamo Yaser El-Zayat. Sí, soy Yaser El-Zayat: Descendiente de comerciantes arruinados, descendiente de poetas arruinados, descendiente de este país arruinado, descendiente de himnos colectivos, sueños colectivos y tumbas colectivas. Entonces, ¿cómo distingo tus rasgos entre todos estos escombros?

Ya no importa que nadie nos quiera, poema del poeta palestino Samer...

Ya no importa / que nadie nos quiera. / Basta con que nos quiera el gran Arcángel / en su cielo brillante. Nuestros hijos lo ven erguido a lo lejos / con las manos juntas formando un corazón / y sonríen. Nuestras mujeres lo ven ondeando un jazmín blanco / y entornan los ojos para siempre. / Nuestros hombres ven sus alas azules / claras como el cielo / y con los corazones arrebatados viajan hacia él.

SOY DE LA TIERRA DE GILGAMESH, poemas de Khalid Al-Maaly

Traducción de María Luisa Prieto   SILBAMOS SUS MELODÍAS En las canciones, cuyas melodías silbamos en silencio, regresamos del viaje del dolor a casa y por el camino de...

TRES POEMAS de Ashjan Hindi

Traducción de Jaafar al-Aluni   EN BUSCA DEL OTRO Todos los días Isabela me busca y me encuentra. Yo busco a otra persona pero siempre la veo a ella. Dicen que...

Cinco poemas de Ibrahim Al-Husain

Hay muchos pozos que no cesan de caminar conmigo, pozos que vienen de regiones lejanas. Lo sé por su vacío, por su falta de huesos de melocotón y de los dedos que se esforzaron en dejarlos caer en ellos, una de las formas de ocultar la huida de los miembros a los lados sombríos, por la completa ausencia de peleas en sus bordes, peleas que pensé que nunca desaparecerían y seguirían siendo guardianas de unos pozos cuya tierra encuentro a menudo al despertarme ocultando el color de las almohadas. Pozos sin profundidad para llenar las noches o para que los rostros que se hundieron puedan volver a fluir. Sin anchura ni longitud suficientes para que los libros pasaran por ellos antes de que alguien los persiguiera. Son los pozos que erróneamente creí que cicatrizarían con el tiempo, pozos que no sabía que me delatarían en la primera hoja, que me destaparían y aparecería con mi hierba amarilla y seca, pozos que siempre me adelantan y me preceden a las habitaciones, me preceden a mi ropa. Esos pozos que no dudan a veces en sus ratos libres y cuando no tienen nada que hacer en distraerse con perforarme profundamente y hacerme fragmentos que van tirando uno a uno al corazón de la escritura para que ennegrezca, me retuerza y lance un gemido allí para que emane de mí un olor, el olor de aquellos cuyos pozos los dominaron, los tiranizaron y les designaron todo el hambre de los pozos.

TRES POEMAS de Fawziyya Abu Khalid

Organizo las botellas del tiempo, hora a hora, día a día, luna a luna, y siempre, siempre, lleno mi vida, en este inmenso vacío, con algo de poesía, un poco de amor, mucha tristeza y exceso de nostalgia. Ahora preparo los ácidos amargos y bebo a solas la dosis que me queda.

Dos poemas de Ghassan Khunaizi

Inspirado en el cuento de Edgar Allan Poe «El corazón delator» y el dicho de Tamim ben Muqbal: «¡qué bella sería la vida si el joven fuera piedra!». El otoño resolverá el resto de los detalles, nos referimos a lo que queda de ellos en las ramas, desatará el vínculo que creó esperando su milagro, calmará nuestra espera del reflujo final de la última hoja. En el análisis las habitaciones son todas similares: mezcla de cemento y física todo esto según mapas y pactos entre las leyes de la naturaleza y los elementos. Además hay una astucia negra o una sabiduría azul en los numerosos corazones de los seres «los corazones que contaron el secreto y no mueren en sus sepulturas de pared». Las habitaciones son testigos de la naturaleza sobre unos magos, luego unos médicos que hablan en voz alta y con mucho ruido para no escuchar ese «pulso que sale de su corazón». Lo habían enterrado como enterraron a los padres de este milagro secreto que nos une en el altar que fue testigo de todos los convenios que intercambiamos de jóvenes luego la edad de la madurez fue puro asombro la flor de la niñez no nos dejó, una especie laminación nos marcó como resultado de la abundancia de preguntas, vacilaciones y confusiones que llamamos contemplación. La recompensa entonces es penetrar en la naturaleza, unirse a ella como una piedra, un joven o una estatua de un joven.

Introducción a la poesía saudí contemporánea ...

Hacia mediados del siglo XX, la poesía saudí experimentó oleadas de transformaciones que trajeron consigo elementos formales y temáticos nunca vistos. Los jóvenes poetas de esta época comenzaron a entrar en contacto con poetas del mundo árabe, principalmente de Egipto, Líbano e Iraq. Esta relación produjo una lucha directa contra tradiciones profundamente arraigadas que no podían aceptar lo que veían como una amenaza para la propia cultura árabe. Los poemas de los poetas árabes de este período—que reflejaban aspectos románticos y simbólicos de corrientes europeas más amplias y antiguas— despertaron la enemistad de muchos, pero al mismo tiempo insuflaron vida a un panorama literario estancado y cerrado.

CINCO POEMAS de Aisha al-Saifi

Mi rostro es un poema esta noche, por eso prefiero no amarte. La noche evoca en mis pulmones el recuerdo de todos los que me ahogaron con la tristeza de un país lejano. Prefiero no verte mañana porque esta noche vendrán todas las mujeres que te lloraron, y lamentarán sus penas infinitas. Mi rostro tomará la forma de todas las mujeres que reventaron por tus engaños; vendrán ellas y se convertirán en mi aliento, mi voz y mis ojos. Si la poesía me inspirase, la tristeza se apagaría en mi boca, escribiría sus angustias, sus heridas, sus largas noches de lágrimas y el miedo, esbozaría la imagen del anhelo en sus rostros, la voz perdida de sus bellas canciones, el parpadeo de sus ojos cuando me palmean la espalda y cantan los imposibles sueños en presencia de la muerte. Y cuando levantan las copas del llanto y me saludan: “Escribe,

MI PATRIA SON LAS PALABRAS, poema de Abdel Aziz Al-Maqalih

Sanaa… ¡Oh vieja casa que reside en el alma! ¡Oh nuestra historia herida y dibujada en el rostro de las ventanas y las piedras! Temo por ti del allegado, y sin motivo tengo miedo por ti de ti y de los conflictos del emirato.