"Los bigotes de Mordechai y los gatos de su mujer" Un relato del palestino Mahmoud ShukairMordechai se aprestó a vivir una vida de relajo en aquella casa que se había quedado en exclusiva para ellos. Estela pensaba más o menos lo mismo. Ya habían superado los cincuenta, y tenían derecho a pasar lo que les quedaba de existencia en armonía y tranquilidad. E hicieron los preparativos: Estela trajo tres gatos: dos, con pelaje ceniciento, y un tercero, negro y de ojo fulgentes, que pronto se convirtió en su favorito por las audaces e insospechadas iniciativas que se le ocurrían. Mordechai se dejó crecer el bigote, hasta cubrir por completo el flanco inferior -le seguía tirando mucho la terminología castrense- de su rostro.
"La mujer que ha habitado la casa antes que yo" un poema de la siria Rasha OmranHabía un espejo grande en la puerta del dormitorio
cada vez que me ponía frente a él
veía la cara de la mujer que habitaba en la casa antes que yo,
la mujer que no conozco,
pero descubrí los detalles de sus secretos
una historia tras otra
cada vez que me pongo frente a él
el espejo grande en la puerta del dormitorio,
aquel que puso la mujer solitaria que habitaba la casa antes que yo.
Reseña de Susannah Tarbush: La caña de bambú, de Saud AlsanousiCuando en 2013 el novelista y periodista Saud Alsanousi ganó el Premio Internacional de Ficción Árabe (conocido como el IPAF, acrónimo de International Prize for Arabic Fiction) por su novela Saaq al-Bamboo (La caña de bambú), se convirtió en el primer -y, de momento, el único- autor kuwaití galardonado con este premio; al tener por entonces 31 años, pasó también a ser el más joven
La maté porque la amaba, un relato del iraquí Muhsin Al-RamliEl viejo propietario de la casa se acercó al cuerpo. Cuando vio que no había sangre, le tomó el pulso en la muñeca y luego en el cuello, antes de anunciar que estaba muerta. Sacó un trozo de papel de entre sus dedos. “La maté porque la amaba”, leyó. Se ajustó las gafas y volvió a leerlo
Raja Alem: LEER AL MARQUÉS DE SADE EN LA MECA¿Cómo puede haber ventanas abiertas al mundo en La Meca, con su escasez de librerías? Mi primera apertura al mundo, muy estrecha, vino dada por unos libros que robé de la mochila de mi hermano: Los tres mosqueteros, de Alexandre Dumas, y algunos libros de Arsène Lupin. Posiblemente, este robo fue una manera de reescribir la realidad que me rodeaba. Después de eso, seguí robando libros hasta que me sorprendí con Los 120 días de Sodoma, del Marqués de Sade, que nunca reconocí haber robado y que, entonces, no me atreví a leer. La verdadera apertura vino con La madre, de Maxim Gorki, que encontré por accidente en el cajón de mi abuelo materno. La revolución de Gorki rugió en mi mente y forjó la concepción de mi papel como agente de cambio en mi entorno.
"LA UTOPÍA DE LAS TUMBAS" Un poema del egipcio Ahmad YamaniMadre mía,
te lo ruego,
cuando sepas que he entrado en mi nueva casa,
no llores,
pues quiero atesorar tus ojos para los días venideros.
Estate tranquila,
mueve la cabeza tres veces,
y envía un beso de aire.
Haré un alboroto con mis amigos aquí,
y ellos me felicitarán por mi nueva casa.
Entornaré la puerta,
a la espera de tu beso.
Y cuando tengas una nueva casa, como yo,
que esté cerca de mí, te lo ruego,
para que pueda oír tu respiración.
Respiraré casi sin dolor,
y mi muerte tendrá esa imagen final
que me he esforzado mucho en hacer
El día que detuvo la cosecha de aceitunas, memoria del palestino Mohammad KhashanDos meses antes de la Nakba1 se abrió una pista de tierra aproximadamente a un kilómetro de la aldea, paralela a la carretera principal y que pasaba por tierras de Suhmata y Deir al-Qasi. Se realizó mediante trabajos forzados ordenados por el Ejército de Liberación2, según creo. Escuché a uno de ellos decir: «Cuando terminemos esta pista, nos echarán». Y eso fue lo que sucedió.La temporada de recogida de aceitunas comenzaba en octubre
Sargon Boulus: POESÍA Y MEMORIAEl poeta trata el tiempo mientras se escapa de sus dedos gota a gota, y luego se vaporiza hasta volverse nada. En uno de sus poemas amorosos, Ghalib dice: "La gota que no se convierte en un río se la bebe la arena"(1). Una y otra vez, cuando escribo, descubro que no recuerdo el pasado, ni recuerdo una persona, un lugar, una escena, una voz o una canción sino que recuerdo, ante todo, las palabras. Las palabras y sus reverberaciones en mi memoria.
Chawki Bazih: Dos poemasSi al inicio no fuese más que una planta
de padres desconocidos
que nada en aguas poco profundas
la habría considerado mi madre.
Si al inicio no fuese más que un aroma
quemado sobre la paja
mis pulmones habrían repartido
su parte del fuego
porque desde el inicio
nunca he escuchado
más que la respiración de las hojas en mi pecho
y la hierbabuena flotando como pequeños barcos
sobre la superficie de mi infancia lejana
y lo que me revelaron mis ojos
como imágenes y formas
cuya luz mantuvo con interrupción
sueños confusos de árboles
que dejé tras de mí
cuando nací
bajo de un cielo de signo Capricornio.
LA CALLE DE LOS CRISANTEMOS, Un relato de la tunecina Rachida el-CharniPero la pasividad de la gente acrecentó el empeño de la mujer. En su interior se desató una rabia ciega. Intentó proporcionar a sus uñas una fuerza equivalente a la del cuchillo que se blandía ante su cara, moviéndolas con destreza en torno al arma y buscando un hueco por el que llegar hasta el rostro del hombre, mientras mascullaba con determinación: «Aunque tenga todas las armas del mundo, no voy a dejar que se lleve mi collar».
Antes que el cobre y la fotografía, Un poema del emirati Abdel Aziz JassimAntes que el cobre y la fotografía, antes que los molinos, las elegías y la fiebre amarilla, nació el universo, muerto y cercenado por el cuello como un saxofón, entre la furia de los rayos y la desolación de las criaturas, ocultándose de repente su luz tras las alturas.
Unas voces proclamaron: Una mano mágica lo ha salvado desde Oriente; le ha quitado la túnica púrpura y el lácteo cinturón ancho, retirado de sus hombros la adarga de la certeza y recogido a cucharadas la sangre derramada. Después, enjuagó la guadaña del degüello para limpiar los gritos. Suturó las profundas heridas. Colocó el triste cráneo nivoso. Lo sacudió siete veces de la espalda hasta quebrarle los huesos, le frotó la planta de los pies con un imán y, lentamente, le retiró de la boca el largo estertor de la muerte.
El saco de trigo- Un testimonio literario de la escritora jordana Kafa Al-Zou’biEn este testimonio literario, Kafa Al Zoubi nos cuenta el inicio de su relación con el mundo de los libros en Jordania, siendo una muchacha joven, a través de leer a Emily y Charlotte Brönte y Los Miserables de Victor Hugo; así como en la Unión Soviética, donde se mudó para estudiar y descubrió a los grandes de la literatura rusa: Pushkin, Gógol, Chéjov, Nekrásov, Turguénev y muchos otros que fueron seguidos por Dostoievski. “Este extraordinario filósofo estaba interesado por el rescate de Rusia y por descubrir las almas de las personas atormentadas.”
Diván de poetisas árabes contemporáneasEste libro, Diván de poetisas árabes contemporáneas, pretende poner de manifiesto la importancia de una trayectoria poética que comenzó a mediados del siglo veinte, a través de diez poetas: Fadwa Tuqán, Názik Al-Malaika, Lamía Abbás Amara, Saniya Saleh, Suad Al-Sabah, Fawzía Abú Jáled, Ámal Yarrah, Huda Ali Iblán, Suzanne Alaywan y Widad Benmusa. La obra, publicada por Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, cuenta con un prólogo de Adonis, escrito especialmente para esta edición.
Reseña de Ruth Padel: Barca a Lesbos y otros poemas de Nouri Al- Jarrah
Reseña de Hannah Somerville: En la habitación de la araña, de Muhammad Abdelnabi
Reseña de Clare Roberts: El reloj de Bagdad, de Shahad Al Rawi
Reseña de Becki Maddock: Los relatos de Yusuf Tadrus, de Adel Esmat
Margaret Obank: Lanzamiento de la Revista Banipal de literatura árabe moderna
El arrepentimiento a prueba, Fragmentos de la novela del sirio Khalil SweilehNuestro primer contacto fue aquella llamada telefónica tuya, hace ahora cinco años. Estabas confusa. Me dijiste que había algo en tu vida que me afectaba a mí y que me lo aclararías cuando nos viéramos. No le di muchas vueltas al asunto; la verdad es que lo olvidé por completo. ¡Cinco años! Prácticamente el mismo tiempo que lleva durando este infierno interminable, este tiempo de tempestades en que unos han meneado las ramas del árbol cargadas de frutos, aquí y allá, para que luego llegasen otros que, después de machacarlos con los pies, le han metido fuego al árbol. Y lo que ocurrió a continuación se llevó por delante todos mis planes.
CONTENIDOS - Revista de literatura árabe moderna Núm. 0 – Verano 2019
Reseña de Bill Swainson: Estados de la pasión, de Nihad SireesEn Occidente Nihad Sirees es conocido por ser el autor de The Silence and the Roar (en adelante, El silencio y el tumulto) (2004), traducida al inglés por Max Weiss y pub-licada en Estados Unidos por Other Press y en el Reino Unido por Pushkin Press (2013). La novela, una parábola orwell-iana con matices kafkianos, está ambientada en un país sin nombre en el que el escritornarrador, Fathi, debe elegir entre sumarse al coro de aprobación del líder nacional o el silencio. Vetada en Siria, The Silence and the Roar ha sido traducida a idiomas como el checo, el holandés, el francés, el alemán, el italiano y el turco.
error: Content is protected !!