Mi sangre está contaminada de amor Poemas de Yaser El-Zayat

Traducción de María Luisa Prieto

YASER EL-ZAYAT

TAL VEZ SOY YASER EL-ZAYAT

Pon mi cadáver en tu bolsillo, amigo mío, sálvame para que el llanto se convierta en tu lecho, pon mis sueños en tu bolso, esposa mía, embellécelos cuando mi existencia se convierta en tu tumba y sácame de tus uñas, amiga mía, arrójame en la ambulancia para que se regulen los latidos de tu corazón.

¡País mío! No ha pasado nada, no ha pasado nada. Continúa masticando el humo, los festivales y las cárceles. Yo soy feliz aquí, feliz en mi tumba divina, esta tumba mía a la que llamo Yaser El-Zayat.

Sí, soy Yaser El-Zayat:
Descendiente de comerciantes arruinados, descendiente de poetas arruinados, descendiente de este país arruinado, descendiente de himnos colectivos, sueños colectivos y tumbas colectivas. Entonces, ¿cómo distingo tus rasgos entre todos estos escombros?

Sí, soy Yaser El-Zayat:
Os he dejado todo como estaba: el amor ardiente y la muerte súbita, los poemas destrozados y la vida aplazada, la soledad heredada y la crueldad eterna. Os he dejado todo como estaba, ordenadlo si podéis o dejadlo como está y libraos de mí para liberarme. Liberadme, estoy vagando en el propio infierno. Liberadme.

Sí, soy Yaser El-Zayat:
Solo, solo y temeroso. Tal vez no soy nadie, o nada. ¿Qué significa esta cara? ¿Qué significan los ojos repletos? ¿Qué significa el corazón nublado y tierno? ¿Qué significa esta escritura casual colgada de los dedos? ¿Y por qué lloro así, como un enamorado decepcionado, como un terrorista, como un exiliado en sí mismo, como media naranja, como una diáspora infinita?
¿Quién soy, realmente?

Tal vez soy Yaser El-Zayat:
Solo, algo de él, sus restos, su rastro, o su último pulso que se desvanece en un nombre sin sentido, buscando un cuerpo sin sentido para ser algo, sólo algo completo, con un final que lo vuelve solitario, temeroso, o un muerto real que lo abraza, una arena real esparcida por el aire real, cada vez que su amada pasa junto a él.

El Cairo, 2 y 3 de enero de 2004

LA MITAD DE YASER EL-ZAYAT

Esposa mía, amor mío, sé un poco justa: toma la mitad de mi cuerpo y la mitad de mi alma, y así tendrás un Yaser El-Zayat completo. Y déjame medio cuerpo y media alma para donarlos al resto del mundo.

Soy completamente justo. Quiero la mitad de un cuerpo y la mitad de un alma. Escribirlos, desgarrarlos o esparcirlos por las arenas del tiempo para que algún día un arqueólogo encuentre a mi chica y descubra que realmente existí en ese mundo.

Ahora estoy bajo mi manta, pensando en todo a la vez: en los líderes eternos, en las fosas comunes, en mis amadas diferidas, en la pequeña vendedora de periódicos, en los hambrientos que se extrañan cuando los llamo hambrientos, en esos países traidores. Pienso en todo, pero nada piensa ahora en mí, en juntar la mitad de un cuerpo y la mitad de un alma para completarme en otro lugar, bajo otra manta, y piense en los líderes eternos, las víctimas eternas, las guerras eternas, los vagabundos y los hambrientos eternos, y en mis mitades que nunca se completarán.

El Cairo, 3 de enero de 2004

UNA HOJA EN BLANCO SOLO CONTAMINADA POR LA ESCRITURA

No quiero escribir nada aquí. Solo quiero llorar. Quiero llorar sobre esta hoja para que mis lágrimas crezcan junto a las tuyas. Nuestras lágrimas crecerán juntas, bailarán juntas, reirán juntas y se suicidarán juntas en el borde de la hoja. Tranquila, nada más sucederá, nunca nos encontraremos, nunca nos amaremos, no recordaremos nada y no dejaremos rastro de nuestras miradas fugitivas. Tranquila: en la mitad de mi alma donde te escondías, plantaré muertos, hambrientos, locos y piedras muertas si es necesario. La mitad de mi alma en la que te desnudabas, reías y bailabas nunca será tuya, tranquila. No te veré pintándote los labios, y nunca, nunca desearé besarte, no cesaré de estudiar el descubrimiento de la feminidad hasta el día en que habites la mitad de mi alma y te aprisione en mi habitación secreta, en mi roca eterna. Tranquila. Libérate de ti y de mí, y péinate con el secador como quieras. No te preocupes por que se te caiga el pelo: a partir de hoy no estaré aquí.

Si llorara, si tan solo llorara sobre esta hoja donde cayeron tus lágrimas, y mis lágrimas las miraron con pena antes de abrazarlas por última vez y para siempre, por siempre nuestras lágrimas crecerían juntas, convirtiéndose en seres humanos completos, amando, bailando, riendo y llorando, como si estuvieran solos, como si fueran verdaderamente libres, sobre una hoja blanca, blanca, solo contaminada por la escritura.

Todo está defectuoso, todo está incompleto, todo está medio defectuoso, como mi alma que te escondió durante años en su fusión, como mis pecados que escribí mil veces sin cometerlos ni una vez, como mi libertad, que repartí gota a gota sobre las tumbas de mis amigos, como mi locura, que enterré en el espejo, como mi sueño, al que lloré una vez en esta hoja, aquí, donde yacen tus lágrimas como un cuerpo completo esperando un entierro secreto en media alma que busca su desgracia.

Tranquila, no despertaré mañana, el mundo será más amplio, no volveré a amar, no volveré a llorar, no escribiré nada, no escribiré nada aquí, en este cementerio que reúne nuestras lágrimas.

El Cairo, 13 de enero de 2004

Yaser El-Zayat: Es un escritor, periodista y poeta egipcio. Nació en El Cairo y se graduó en Periodismo en la Universidad de El Cairo. Comenzó su actividad periodística en 1988, como editor de la revista de radio y televisión egipcia. Posteriormente trabajó en diversos periódicos, revistas y sitios web en Egipto, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, antes de trasladarse a los Países Bajos para trabajar como editor jefe de la sección árabe de Radio Holanda en el mundo. Ha escritos varios poemarios, entre ellos: Envidio a los muertos (2008), Mi sangre está contaminada de amor (2011), El miedo de las criaturas (2018) y MI breve infancia (2019).

Para más poems de Yaser El-Zayat,
vea el número completo de Revista Banipal, núm 12, otoño-invierno 2023

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